Tras el megarecall de manijas, China encendió una campaña de calidad de un año. El regulador de mercado, junto con ministerios de industria, seguridad pública y ambiente, ordenó inspecciones de calidad, durabilidad y validación de nuevas tecnologías.
Las marcas deben informar a autoridades locales antes de fin de 2026 y presentar de inmediato planes de recall voluntario si detectan defectos en autoauditorías. No es solo un checklist: es un empujón a revelar problemas antes de que exploten en titulares.
Las auditorías cubrirán ADAS y autonomía, ciberseguridad, datos, actualizaciones OTA, monitoreo de incidentes y respuesta de emergencia. Justo el paquete tecnológico que define a los EV chinos de última generación.
Para el sector, el mensaje es endurecimiento de vigilancia en el mismo año del mayor recall de la historia local. Quien confíe solo en el volumen de ventas y postergue calidad de software/hardware lo va a sentir en catálogo y certificados.
Fabricantes con ADAS y OTA agresivos quedan especialmente expuestos: el mismo stack que vende autonomía ahora entra a auditoría de incidentes y respuesta de emergencia.
De momento no hay lista pública de sanciones masivas ligadas a esta campaña; el marco se activa. Habrá que ver qué marcas aparecen primero en los informes locales.