Patrick Brown, alcalde de Brampton, Ontario, contó que BYD lo contactó hace unos seis meses para hablar de fabricar buses en la planta de ensamble de Stellantis que lleva sin producir desde fines de 2023. No es un plan de autos de pasajeros: el interés, tal como se lo plantearon, iba por el lado de autobuses.

La oficina del alcalde se apresuró a matizar el titular. BYD, dijo, no tiene interés inmediato en ese sitio. Stellantis, por su parte, insiste en buscar una “solución manufacturera sostenible” para Brampton Assembly; Unifor ha señalado que el grupo contempla la venta si no aparece un uso viable.

Brown también mencionó consultas de Leapmotor International —la JV de Stellantis—, de un OEM italiano no nombrado y de firmas canadienses de defensa como Roshel y Dominion Dynamics. El contexto es el de aranceles estadounidenses que complican el caso de negocio para ensamblar en Canadá vehículos destinados al mercado de EE.UU.

De momento no hay deal, ni timeline, ni anuncio conjunto. Lo que hay es una señal: con la planta idle y el mapa arancelario en movimiento, nombres chinos y locales están midiendo el activo. Habrá que ver si alguno concreta algo o si Brampton sigue en limbo. Brown fue explícito sobre el clima arancelario: mientras haya tarifas sobre autos, dijo que Stellantis no ve caso de negocio para empleos automotrices en Canadá, da igual si el arancel es de un dígito o de tres. La planta lleva años idle tras abortar el retooling del Jeep Compass. Eso explica por qué aparecen buses, defensa y JV chinas en la misma conversación: el activo está sobre la mesa, pero el marco comercial sigue siendo el freno.