Bajo el Standing General Order de 2021, los fabricantes deben reportar choques con sistemas L2. Tesla ha presentado casi 4.000 filings. El problema, según el hub que Electrek acaba de publicar, no es solo el volumen: es que narrativa, versión de software y ODD aparecen casi siempre marcados como CBI —información confidencial de negocio—.

Electrek estima que Tesla representa cerca del 85% de los reportes ADAS de la industria y que redacta el 99,9% de las narrativas. GM, Ford, Honda y Toyota, en cambio, casi no borran ese texto. El outlet cruza los filings con noticias locales de fatales y arma una lista inicial que incluye Mesa (Arizona), Lake Mary (Florida), Batavia (Illinois) y Moraine (Ohio), entre otros.

El contrastante es de transparencia, no de culpabilidad automática en cada caso. Pero para reguladores, abogados y dueños, un expediente sin narrativa pública deja el debate de seguridad a medias. De momento, el hub pone en un solo lugar lo que Tesla reporta y lo que el público no puede leer. El hub no sustituye una investigación forense caso por caso. Sí concentra lo que el público puede saber cuando el fabricante borra el relato. Si otros OEM casi no redactan narrativas y Tesla sí, el diferencial de transparencia queda medible. Para NHTSA, la presión política y mediática sobre CBI en fatales L2 apenas empieza a ordenarse en un solo archivo consultable.