En Xiaohongshu y smzdm, entre junio y agosto, dueños del Model Y L en China describen el arco trasero demasiado bajo. La prueba casera que circula es la de los dedos: cuatro o tres entre llanta y arco. La altura normal citada va de 764 a 804 mm; por debajo de 764 mm, la guía de servicio de Tesla califica para reemplazo.
Muchos del primer lote —ensamblados en Shanghái entre septiembre y octubre de 2025— ya pasaron por garantía. Algunos reportan que el problema vuelve. En paralelo, NHTSA en EE.UU. investiga otro hilo de suspensión delantera, distinto a este de la trasera del Y L.
El impacto práctico es manejo, desgaste de neumáticos y geometría. Para mercados de exportación que reciban el Y L, el precedente chino importa: no es un rumor de foro suelto, hay criterio métrico de servicio. Habrá que ver si Tesla emite un boletín más amplio o si se queda en reparaciones caso por caso. La “finger test” se volvió viral porque es reproducible sin scanner. Tesla, al publicar umbrales en guía de servicio, convirtió quejas de foro en criterio medible. Si hay recidivas tras el primer reemplazo, el costo de garantía y la percepción de calidad del Y L se complican justo cuando el modelo busca mercados fuera de China. El hilo de NHTSA sobre suspensión delantera es otro expediente; no conviene mezclarlos, pero tampoco ignorar que la marca enfrenta dos conversaciones de chasis a la vez.