Un día después del arranque comercial en Austin, NHTSA abrió una auditoría sobre cerca de 1.000 Cybercab. El foco no es un choque puntual: es la base legal de la autocertificación FMVSS. El regulador quiere ver cómo Tesla concluyó que ciertos estándares no aplican a un vehículo sin volante, pedales ni espejos convencionales.
CNBC reportó el movimiento con el conteo de Texas en mente: 420 AV Tesla registrados y 45 Cybercab al momento de la nota. La auditoría no equivale, por sí sola, a una orden de retiro; sí pone en duda la premisa de que Tesla puede vender u operar ese diseño bajo el esquema habitual de self-certification.
Para el resto de la industria —Zoox, Waymo y quien venga— el precedente importa. Si NHTSA empuja a exención formal, el calendario de robotaxis “sin controles” se alarga. De momento, el Cybercab ya rueda en zonas limitadas y el expediente federal acaba de abrirse. Auditar la autocertificación es más estructural que abrir un PE por un componente. Cuestiona el método con el que Tesla declara cumplimiento —o inaplicabilidad— de normas pensadas para autos con volante y espejos. Si el regulador concluye que faltaba exención, el piloto de Austin puede seguir en modo limitado mientras el expediente crece. CNBC enmarca ~1.000 unidades; el número exacto importa menos que el principio legal en juego.