Mientras los híbridos ganan piso en Estados Unidos, General Motors mira desde la orilla. Reuters reporta que el share de GM en USA bajó a 16,8 % en el primer semestre y que dealers admiten pérdida de clientes frente a Toyota, Honda e Hyundai, justamente donde hay oferta híbrida amplia.

El contexto de gasolina ayuda a explicar el tirón: tras la guerra de Irán, el combustible subió alrededor de 40 %. En agosto los híbridos representaron el 19 % del retail USA (habían tocado 20 % en mayo). GM, en cambio, tiene como híbrido relevante al Corvette. Mary Barra llegó a llamar a los híbridos una solución “interim” en 2019; los PHEV para Norteamérica se prometieron “para 2027”.

Proveedores y firmas de forecast van más lejos: no ven un híbrido de volumen de GM en USA hasta cerca del final de la década. Eso deja a la marca expuesta en el segmento que hoy mueve turn rate en agencias.

Para el comprador mexicano de importados o el que sigue la estrategia Detroit, el contraste es nítido. Ford y Stellantis empujan híbrido en pickups; GM dobla diesel y V8. Habrá que ver cuánto tiempo aguanta esa apuesta si la gasolina sigue alta.