El número que importa a quien planea pickups y SUVs a gasolina es este: la proyección de flota ligera bajo el nuevo marco CAFE queda cerca de 34,5 mpg en el año modelo 2031, frente a unos 50,4 mpg que NHTSA proyectaba con la regla de 2024. Associated Press (vía WTOP) y CBT News coinciden en ese contraste. CBT News reporta que NHTSA finalizó el lunes el marco que sustituye la trayectoria más exigente.

El Departamento de Transporte de EE.UU., según Reuters el mismo 28 de septiembre, cuantifica el alivio de costos de tecnología en unos USD 60.600 millones hasta 2031 —alrededor de USD 1.289 por vehículo—. Para General Motors el recorte estimado es de USD 20.400 millones frente a los USD 31.700 millones que se le atribuían bajo la regla previa. No es un “descuento en el mostrador”; es menos presión de compliance para el mix de flota.

El contexto político ya venía armado. AP recuerda que, en esta administración, se relajaron reglas de emisiones de escape, se eliminaron multas CAFE por incumplir y se cortó el crédito al consumidor de hasta USD 7.500 para comprar un EV. Trump presentó el cambio como abaratamiento de autos a gasolina; grupos ambientales, citados por AP, advierten más gasto en combustible y más emisiones. Habrá que ver cuánto resiste en tribunales: Politico ya marcaba el fin de semana que la regla casi seguro será impugnada.

Para México el NOM de eficiencia no cambia de un día para otro. Lo que sí se mueve es el mapa de producto de las plantas que exportan a EE.UU. bajo T-MEC: Ford (F-150 y más), GM y Stellantis/Dodge. Menos presión federal hacia electrificación en el mercado estadounidense puede sostener más tiempo motores de combustión y pickups en el mix que México fabrica o ensambla para el norte. Quien compra aquí no verá un sticker nuevo mañana; sí puede notar, a mediano plazo, qué versiones y powertrains priorizan las marcas en la región.