De enero a agosto, México exportó 2,251,254 vehículos ligeros y el 76.3% fue a Estados Unidos, según el INEGI. Sobre ese flujo pesa el arancel de 25% de la Sección 232, y la industria quiere bajarlo. Rogelio Garza, presidente de la AMIA, lo planteó el martes en el Congreso Internacional de la Industria Automotriz (CIIAM), organizado por la INA: la meta inmediata es una tasa base de 15%, la que pagan Europa, Japón y Corea del Sur, según El Universal y El Economista.
La mecánica actual, como la describió Garza a El Universal: toda unidad paga 25% y después la armadora solicita la deducción del contenido estadounidense que pueda demostrar. Si el vehículo lleva 50% de contenido de EE.UU., le devuelven la mitad del arancel; hay modelos con 60%, 40% o 30%, así que cada empresa paga distinto.
La propuesta: 15% de base y, además, descontar el valor de contenido regional completo, que la regla de origen del T-MEC fija en 75%. Con eso, la tasa efectiva quedaría entre 4% y 5%, según El Universal; La Jornada habla de niveles cercanos a 5%. Ojo con el matiz: hoy se descuenta contenido estadounidense y la propuesta, tal como la reportan ambos diarios, descontaría contenido regional, que también incluye a México y Canadá.
Lo ideal para el sector sería eliminar el arancel, admitió Garza, pero “se ve muy complicado”, citó La Jornada. Espera avances a mediados de octubre, en la cuarta ronda de revisión del T-MEC y antes de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. El exnegociador Kenneth Smith Ramos dijo a ese diario que Washington busca un acuerdo marco antes de fin de año y dejar para 2027 temas como las reglas de origen.
Garza añadió que las armadoras han absorbido el costo para no trasladarlo al cliente, aunque en EE.UU. ya empieza a notarse en precios: “hay que ver cuánto más se aguanta”, dijo a El Economista. Mientras tanto, la INA estima que este año se fabricarán autopartes por 125,000 millones de dólares, 5% más que en 2025, según El Universal.