Son $55,000 de diferencia, y por ahí pasa buena parte de la decisión. El Fronx Boostergreen 2027 deja de ser un modelo de versión única en México: a la GLX, en $454,990, se suma una GLS de entrada en $399,990, según El Economista. El sitio de Suzuki México ya muestra la GLS, con Sonic Silver entre sus colores, aunque al revisarlo solo publicaba el precio de la GLX, el mismo que lista Autocosmos.
Nada cambia bajo el cofre. Las dos usan el 1.5 DualJet atmosférico de cuatro cilindros, con 102 hp a 6,000 rpm y 101 lb-pie a 4,400 rpm según la ficha técnica de Suzuki, caja automática de seis velocidades y tracción delantera. El sistema mild hybrid de 12 volts, con batería de ion-litio, suma hasta 3 hp y 41 lb-pie como apoyo. El combinado homologado es de 20.9 km/l (18.96 en ciudad y 23.9 en carretera).
¿Qué se pierde al ahorrar? La GLS baja a pantalla táctil de 7 pulgadas (la GLX tiene 9), cuatro bocinas en vez de seis, cámara de reversa convencional en lugar de la de 360 grados y rines de un solo tono. Tampoco trae cargador inalámbrico ni head-up display. Lo que no se recorta es la seguridad: seis bolsas de aire, ABS con EBD y asistencia de frenado, control de estabilidad, asistente en pendientes e ISOFIX en ambas, además de clima automático y crucero.
La jugada tiene lógica comercial. En una comparativa de este mes, De Cero a 100 enfrentó al Fronx con la Nissan Magnite, que según ese medio y Revista Flow arranca por debajo de los $390,000 en versión manual. Con la GLS, el Fronx se acerca a esa franja sin perder la hibridación ligera; la Magnite usa un 1.0 turbo de 99 hp con manual o CVT.
Para quien quería un Fronx pero lo veía caro, la GLS es la entrada obvia. El HUD y la cámara 360 son comodidades; las seis bolsas, no. Habrá que ver cuánto tarda el sitio oficial en publicar el precio.