Los trabajadores de la planta de Stellantis en Windsor, Ontario, regresan este lunes 6 de octubre tras dos semanas sin producir, y ya saben que la pausa se repetirá. La empresa informó que la planta parará las semanas del 19 y el 26 de octubre y la del 2 de noviembre, reportaron CBC, Automotive News y la radio AM800. Son más de 6,400 empleados.
Stellantis dijo, según CBC, que sigue ajustando su manufactura a las condiciones del mercado, “incluida la demanda de los consumidores y el impacto de los aranceles”.
Windsor arma la minivan Chrysler Pacifica y el Dodge Charger. Las señales del mercado no son malas: Automotive News apunta que las ventas de la Pacifica subieron en Canadá y Estados Unidos en el primer semestre, y en el tercer trimestre el Charger de gasolina pasó en Estados Unidos de 238 a 3,446 unidades, aunque la versión eléctrica cayó 92%, a 233, según Stellantis.
El paro se cruza con una negociación trabada. El contrato con Unifor venció el 20 de septiembre y la plantilla trabaja bajo sus términos mientras tanto. El gran obstáculo es Brampton, la planta que Stellantis quiere vender citando condiciones de mercado y comerciales, un plan que el sindicato calificó de “indefendible”. “Es más tiempo muerto en nuestro sistema, algo que no queríamos escuchar”, dijo James Stewart, presidente del Local 444 de Unifor, en un video.
Los aranceles estadounidenses ya habían frenado a Windsor antes: en abril de 2025, Stellantis la detuvo dos semanas y, al mismo tiempo, pausó producción en algunas de sus plantas de México, informó entonces Windsor Star.
Para el comprador mexicano, el vínculo es el Charger: la versión Scat Pack de gasolina llegó en agosto con precio de 1,489,900 pesos, según El Economista, y se fabrica en esa planta canadiense. Stellantis vive un buen momento aquí, con ventas 43.3% arriba en septiembre según la AMIA y la AMDA, pero el muscle car que vende depende de un calendario que hoy marcan los aranceles y la mesa con Unifor.