Las marcas chinas venden cada vez más en México, pero ninguna de las grandes ha arrancado una fábrica nueva. Mexico Business News reportó el 2 de octubre que BYD, Chirey, MG, Geely, Great Wall y GAC atrasaron o pausaron sus proyectos de manufactura en el país, en plena revisión del T-MEC y bajo presión de Washington.
Para Kenneth Smith, exjefe negociador de México en el tratado, no falta interés: lo que hay es incertidumbre jurídica. Hoy un vehículo ligero necesita 75% de contenido regional para entrar sin arancel, y las armadoras asiáticas temen que la revisión fije topes explícitos a piezas y materiales chinos. A finales de septiembre, Smith dijo a La Jornada que Washington busca un acuerdo marco antes de fin de año y dejar las reglas de origen para 2027.
MG anunció en noviembre de 2024 una inversión de 1,050 millones de dólares, según El Economista, y aún no define sitio ni fecha. Geely evaluó quedarse con las líneas de COMPAS, en Aguascalientes, sin cerrar trato. Chirey dijo en abril a El Economista que primero buscaría un socio local o capacidad ociosa de otra armadora. GAC movió su ensamble SKD del segundo semestre al cuarto trimestre, sin ubicación, lo mismo que publicamos el 1 de octubre.
Con BYD hay matices. MBN dice que canceló su planta. En julio de 2025, Bloomberg describió el proyecto como archivado y Stella Li, vicepresidenta ejecutiva, habló de esperar a que “haya mayor claridad”, según El Financiero; El Economista lo reportó como cancelación. En los hechos no hay planta ni calendario.
Los rivales ya se preparan. Christian Meunier, presidente de Nissan Américas, dijo el 28 de septiembre en Yokohama que los chinos fabricarán en México en dos o tres años, según Automotive News, citado por El Universal. El incentivo, apunta MBN, es el arancel de 50% que México cobra a los autos chinos importados. Ya hay un antecedente: JAC ensambla en Ciudad Sahagún, Hidalgo, con Giant Motors Latinoamérica, que en 2025 invirtió 3,000 millones de pesos para duplicar capacidad, reportó Expansión.