Los aranceles de Estados Unidos a los autos hechos en México ya se notan en el muelle. Expansión reportó el 1 de octubre, y Colima Digital lo retomó este lunes, que el flujo de autopartes desde el puerto de Manzanillo hacia las plantas baja, impulsado por menor producción de las armadoras y por la presión para comprar más piezas estadounidenses.

Las cifras no son las mismas según quién habla. José Antonio Contreras, CEO de Contecon Manzanillo, una de las terminales de contenedores, estima que las importaciones de autopartes cayeron alrededor de 1%, “igual que la producción de vehículos”, citó Expansión. Raquel Haj, directora de Producto Oceánico de Sea Cargo Logistics, que mueve esas piezas del puerto a las fábricas, habla de 5% a 10% menos volumen hacia las plantas y de clientes que exigen fletes más baratos porque el producto se encareció.

Lo más golpeado es Asia. La Industria Nacional de Autopartes (INA) estima que China aporta 15% de las importaciones mexicanas de autopartes, Japón 6.8% y Corea del Sur 6%, los tres entre los cinco mayores proveedores. Washington quiere más contenido estadounidense en los vehículos, y eso deja menos espacio a las piezas asiáticas en las cadenas que alimentan las plantas mexicanas.

El puerto, en cambio, no se cae. Manzanillo movió 2.8 millones de contenedores de enero a agosto, 11% más, porque sigue llegando carga asiática para otros sectores. Contecon avanza una inversión de 230 millones de dólares, anunciada en 2022, para llegar a 2 millones de TEUs al año, y esta semana recibió dos grúas STS nuevas.

Contreras deja el horizonte abierto: el comportamiento de las armadoras hacia 2027 dependerá del resultado de la revisión del T-MEC. “Hasta que no se cierre esa negociación… lo sabremos”, dijo a Expansión.